El duro trabajo de buscar trabajo en la web
28 de Abril de 2008
Internet es una gran herramienta para buscar trabajo. Miles de sitios ofrecen la posibilidad de construir vistos currículos y conseguir empleo con solo algunos clics. Bueno, es muy fácil para muchos, pero no para todos.
Cansado de que las “Crónicas del Internauta” que escribía en la sección Feedback (Q.E.P.D) de la Revista Users salgan en otro foros y blogs, me he propuesto publicar algunas aquí, en mi propio espacio.
Estas Crónicas relatan la dura vida de un geek (léase “Fanático de la Infomática”) que sabe mucho del mundo virtual y de navegar por la web, pero enseguida naufraga en el mundo real.
Espero que las disfruten.
EPISODIO 1. BUSCAR EMPLEODía soleado. Como sucede todas las mañanas, me levanto religiosamente a las 12 del mediodía. Tomo mi desayuno y escucho a mi madre anunciando que la última lata de tomates se ha acabado. Más rápido que una conexión de banda ancha de 5 MB, mi padre me dice: “Ya que no trabajas ni estudias, ¿por qué no vas hasta el almacén a hacer los mandados?”.Esta sugerencia provoca en mí las mismas sensaciones que la aparición de una pantalla azul de Windows y rompe mis planes de jugar al Counter Strike. Mi madre confecciona una extensa lista de artículos, más prolongada que la documentación técnica de Linux, porque no resiste molestarme con una sola cosa, sino que arma un proceso por lotes para agotar la totalidad de mis recursos.
Un rato más tarde, recita con esa voz de mando –que mis oídos padecen con mayor dolor que el chillido de un módem dial-up en proceso de conexión– los artículos por comprar: “Tomates, harina, azúcar, huevos, un dentífrico, velas. Y con el vuelto, cómprate un chicle, así me cambias esa cara”.
Claro, como si un chicle, a mi edad (29), pudiera resetear mi bronca.
LA COMPRA
Compro todos los artículos y vuelvo haciendo globos con mi goma de mascar de sabor cereza, cuando de repente escucho un crujido. Observo detenidamente el interior de la bolsa, y veo que se quebró un huevo dentro de su empaque, un precario envoltorio de papel de diario. Inmediatamente, me imagino la cara de mi padre, enfadado, y con un desbordamiento de pila por haber desperdiciado la comida.
Entro en mi casa, desembalo los huevos y veo que la yema de uno de ellos se ha impregnado en el diario, resaltando una parte del periódico, de igual modo que Google destaca con negrita las palabras que se ingresan en el cuadro de búsqueda. La parte remarcada hace hincapié en un aviso laboral que logra satisfacer mis expectativas de empleo: joven a quien le guste hablar por teléfono, manejo de PC, disponibilidad horaria de 14 a 18.
Perfecto. A mí me encanta hablar, ya que emito más sonidos que un iPod de 500 GB; tengo manejo de PC, sobre todo de Internet y Counter Strike; y el horario es lo bastante holgado como para dejarme espacio disponible para mis otras ocupaciones: chatear, jugar al Counter Strike y chatear mientras juego al Counter Strike.
Llamo por teléfono y consigo una entrevista para el día siguiente. Gracias a la gran responsabilidad que me caracteriza, me levanto ese día dos horas antes del inicio de la entrevista, que está pautada para las cinco de la tarde. Luego de bañarme, me visto con el mejor traje de mi padre, pues si hay algo que me enseñó Windows es a cuidar el aspecto exterior, que siempre oculta un pobre desempeño.
LA ENTREVISTA
La entrevista la paso más rápidamente que lo que tarda un japonés en pasar una pantalla del Super Mario Bros. Comienzo a trabajar y el empleo realmente me gusta: estoy todo el tiempo hablando por teléfono, solucionando eficazmente las dudas de los clientes, del mismo modo que lo hace todos los meses la revista USERS.
Como no ha ocurrido durante toda mi antigüedad en la empresa, es decir, dos días y 47 minutos, mis muñecas (y con ellas mis manos y mis dedos) dejan de responderme cada ciertos intervalos, igual que el sistema operativo.
Consulto al Dr. Max, quien me dice que padezco una enfermedad conocida como Síndrome del Túnel MetaCarpiano, que se debe a las malas condiciones laborales a las que he sido sometido, entre ellas, un escritorio bastante incómodo, una silla poco ergonómica y Windows Me.
Finalmente, me ESC del trabajo, ya que no puedo ejercer CTRL sobre mis manos. La próxima vez, busco trabajo en Internet.
Publicado en Revista Users #186
Entrada guardarda en la categoría: Derrapes
2 comentarios Comentar esta entrada
1. Mala Q Alam | Mayo 11th, 2008 at 5:22
muy bueno
2. LaLeBlog » Hallar p&hellip | Junio 16th, 2008 at 16:00
[…] bien, regresando a los motivos estipulados en el post El duro trabajo de encontrar trabajo en Internet, esta vez revelo otra de las “Crónicas del Internauta” que se publicaban en la […]
Comentar esta entrada
Algunas etiquetas HTML soportadas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>
Trackback | Suscribirse a los comentarios mediate las fuentes RSS