¿Cuál el colmo de Facebook? (o Facebook se fue de mambo)
Lo reconozco. Tengo una cuenta de Facebook. Todavía no le he encontrado una utilidad práctica, a pesar de que soy consiente de que la redes sociales inundarán internet y quizás en un futuro no tan lejano se pueda hacer en ellas todo lo que la red de redes permita hacer.
Gracias a que Facebook ofrece la posibilidad de que los usuarios que tengan conocimientos de programación puedan crear sus propia aplicaciones, esta red social creció a pasos agigantados. Entre tales aplicaciones, se destaca el “qué x eres tú”, donde x se puede reemplazar por qué actor, actriz, cantante, personaje de cómics, etc., refleja la personalidad del usuario.
De este modo, un usuario cualquiera puede completar un formulario con alguna de sus características, acciones, opiniones, etc. y la aplicación le dirá con que personaje coincide. Pero una de esas aplicaciones ya ha rebalsado del vaso de lo tolerable. O de lo sensato.
En primer lugar, acepté la aplicación que se llamaba “¿qué superhéroe eres tú?” –o algo por el estilo, pues se borró de mi “mini-feed” o caducó, en fin, desapareció–, la cual me dio como resultado que era Superman, debido a mi nobleza y amor por el prójimo.
Una tremenda paparruchada, porque siempre quise ser Batman, debido a que es uno de los pocos superhéroes que tiene algo de verosimilitud. De última, me hubiera gustado ser Spiderman, pues el argumento de que lo picó una tarántula sudamericana me parecía más cercano que el planeta Kriptón. Pero Superman nunca fue de mis favoritos.
Luego apliqué a “¿Qué personaje de ‘Friends’ eres tú?“. Otra decepción. No sólo porque el programa intentó compararme con Ross debido a mi “ternura” (algo que, después de hacer lo de Superman, me convirtió en un ser totalmente despreciable e irascible); sino por su ambigüedad: resultó que también tenía la “chispa” y el “sarcasmo” de Chandler. Una estafa a mano armada.
Pero me ha llegado el summun de este abuso de las aplicaciones de Facebook. Se podría resumir como el peor intento de hacer algo original y a la vez ya hecho. El resultado, algo viejo que no sólo perdió toda su gracia, sino que además es aburrido, absurdo y sin sentido. La nueva aplicación que me enviaron fue: “¿Cuál sociólogo clásico eres tú?“.
Y como toda aplicación de Facebook totalmente idiota, no dudé un segundo en hacer clic y, debido al requisito obligatorio de este programita, tampoco titubeé en enviarle esta pérdida de tiempo a todos mis contactos, para empujarlos a mi misma degradación.
¿El resultado? Resulta que soy Karl Marx, según esta estúpida aplicación pergeñada por algún tonto capitalista con tiempo de sobra para alienar a los usuarios de Facebook con el fin de obtener su plusvalía. Sí, al igual que Facebook, yo también me fui de mambo.
8 comentarios 06 de Mayo de 2008

