Navegando por Internet me encontré con un buen sitio de inventos y experimentos científicos, que seguramente me hubieran sido de gran utilidad cuando fui pequeño, que me encantaba la ciencia y la tecnología.
Tanto como ahora, aunque en aquellos tiempos lo hacía en un sentido más práctico: desarmaba radios y televisores, teníamos con mi hermano un juego de química y probé varias veces las propiedades de la pólvora, más allá de sus aplicaciones navideñas.
Pero volviendo al tema, encontré a Ikkaro, un sitio web que incluye variada información sobre experimentos científicos e inventos caseros (hay una entrada muy interesante que explica cómo funciona una pastera como Botnia). Entre ellos, muestran la receta para hacer “hielo caliente“, una sustancia que permanece líquida en el freezer y se convierte en hielo a temperatura ambiente.
Algo rarísimo, pero muy útil, especialmente cuando hay muchas botellas que enfríar y poco espacio en la heladera. En este sitio, además, incluyen un video de cómo construir tu propio hielo caliente y hasta hacen esculturas (al final, puede verse a una familia hecha con agua congelada). Les dejo el video.
Mucho se habla por estos tiempos de los “Nativos Digitales”, es decir, de aquellos que aprendieron a leer casi al mismo tiempo –o, incluso, antes– de aprender a usar una computadora y que están totalmente familiarizados con Internet y las nuevas tecnologías.
Atento a este dato, ahora parece que hay una red social para recién nacidos. Sí, se llama Wee Web y si bien no tiene por objeto que los lactantes comiencen a usar la computadora, propone que sus padres hagan que su vida digital comience ni bien el obstetra le da una palmada en la cola.
Vayamos al grano. Me registré (me inmolé por mis visitantes, soy casi un mártir 2.0) con esa cuenta de correo que siempre utilizo para aquellos servicios que nunca voy a utilizar y que cada vez que reviso está llena de mensajes de validación. Escribí mi nombre, mi correo electrónico y una clave.
Tras registrarme y activar el servicio, tuve que poner el nombre de mi hijo (imaginario, obviamente) y mi lugar de residencia. Como no vivo en Estados Unidos ni Canadá, presioné el vínculo correspondiente para elegir otra locación. No hay ningún país latino, así que puse Wellington, pues siempre quise viajar a Nueva Zelanda. Y comencé a usarlo.
En primer lugar, tuve que detallar (en realidad, presioné Skip) cómo estaba compuesta la familia: esposa, abuela, abuelo, tíos, etc. El sistema, a grandes rasgos, es una especie de Twitter, donde los padres pueden poner qué hace su pequeño vástago a cada minuto. Pero también pueden incluirse textos, videos y fotos de Flickr . En fin, un montón de cosas que, igualmente puedo hacer con Facebook, pero con el estilo de Ser Padres Hoy.
Soy escorpiano y, como tal, terriblemente nostálgico. Recuerdo las golosinas, juguetes y hasta algunas fechas insignificantes para el resto del mundo que me hicieron felices a mí y a toda una generación, aunque parte de ésta no la recuerda.
Allí ingresé en búsqueda del Internético, una suerte de juego interactivo donde había un extraño dibujo que debía ser visto con una cartulina que poseía un celofán rojo. Si a través de éste veías un premio (que la mayoría de las veces solía ser un vale por una hamburguesa o algo así), te lo ganabas.
Creo que debe haber sido el primer juego argentino que utilizó Internet con fines didácticos-promocionales. Lástima que mis necesidades melancólicas no pudieron ser satisfechas con Archive.org: no aparece en ninguna página web vieja de Garbarino.
Al menos, me conformo con ver cómo era en ese entonces iCero, la primera firma argentina que ofreció Internet dial up gratuito. ¿Existirá todavía ese número? Voy a probar..
Faltan pocas horas para que se conozca quién será el presidente de los Estados Unidos. En estos momentos, pienso que pensamientos correrá por la mente de un joven estadounidense que todavía no sabe a quién votar, situación que puede ser vivida, digamos, por cualquier joven argentino (yo, por ejemplo).
A Google, que se empecina para que toda nuestra vida corra bajo sus servidores, se le ocurrió la idea de lanzar Google News Inquotes, un servicio que permite confrontar a dos políticos para saber qué declararon en la prensa sobre ciertos tópicos que circulan por la cabecita del estadounidense promedio.
De un lado, los demócratas, con Barack Obama a la cabeza; y, por el otro, los republicanos, liderados por John Mc Cain. El resultado es asombroso: se puede crear un “debate virtual” sobre aborto, Iraq, Bush, la crisis mundial, etc.
La pregunta es ¿qué pasaría si nosotros tuviéramos un servicio así? Lo utilizaríamos para saber cómo piensan quienes manejan las riendas del país. Realmente nos interesaríamos. O somos tan apolíticos que lo implementaríamos para saber cómo se insultaron dos chicas en los programas de la tarde o qué dicen los jugadores de fútbol antes de un superclásico. ¿Lo utilizaríamos?