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Hallar pareja en Internet: ¿es posible?

Otros de los propósitos para los cuales se utiliza Internet consiste en encontrar a la media naranja. Pues bien, esto no es tan así. Quizás sea tan difícil como buscar en Google el apellido de un científico de Kazajistán sin recurrir a la función: “Quizás quiso decir: …“.

Pues bien, regresando a los motivos estipulados en el post El duro trabajo de encontrar trabajo en Internet, esta vez revelo otra de las “Crónicas del Internauta” que se publicaban en la sección Feedback (R.I.P.) de la Revista USERS. Espero que les guste.


EPISODIO 2. ENCONTRAR PAREJAUna hermosa mañana de primavera, el insistente timbre del teléfono se arriesgó a despertarme a las 12:04 del mediodía.Atendí el llamado de una muchacha que pretendía venderme una tarjeta de crédito, por lo cual me hizo una pregunta crucial: “¿A qué se dedica?”. Acto seguido, le hice una breve enumeración de todos mis trabajos: “Chatter, blogger y especialista en redes” (mejor dicho, en juegos de red). Mi interlocutora exclamó: “Qué hombre tan ocupado”, y yo le respondí: “Sí, estoy más ocupado que un 486 SX ejecutando Windows XP”. Ella desató una carcajada, me preguntó la edad y me respondió: “Igual que yo”. Más rápido que D.O.S. en una Pentium IV, le dije: “Estamos hechos el uno para el otro: como un Winmódem y Windows. Podríamos salir algún día”.

LA CITA


Convinimos una cita para el sábado siguiente a las 22. Ella insistía en que fuera a las 20, pero a esa hora yo tenía un compromiso impostergable: un campeonato online de Counter Strike. Para el encuentro, acordamos llevar una prenda para poder distinguirnos: ella llevaría un suéter rojo y yo, una gorra con la leyenda “Intel Inside”. Llegué al restaurante y rápidamente inferí que se trataba de un local de comida china, pues había un gran cartel tan incomprensible como los cuadros de diálogo de Windows cuando realizo una operación no válida. Además, esos extraños caracteres eran los mismos que poblaban mi browser cuando su configuración de idioma se establecía en “Chino simplificado”.

Antes de entrar en el lugar indicado y a la hora señalada, me saqué la gorra, para ver quién era mi cita a ciegas sin que ésta se diera cuenta, de igual modo que los usuarios de mensajería instantánea ingresan en “modo invisible” para enterarse de quiénes están conectados.

Cuando la encontré, me impactó su belleza, especialmente sus ojos azules, por lo que me coloqué la gorra de un modo tan veloz, que hubiera jurado que ese movimiento lo tenía residente en memoria.

Nos presentamos y empezamos a conversar. Ella me contaba de todos sus problemas: el salario, el horario laboral y sus molestos jefes. Yo también le hice mención de los míos: los Counter Terrorist, mi intermitente conexión a Internet y mis ya obsoletos 128 MB de memoria.

MUCHACHA OJOS DE PAPEL

En un momento de la conversación, la muchacha quedó con su vista paralizada, casi como en trance. Yo no sabía qué hacer. Miré su rostro y encontré un indicio de la causa, sus índigos ojos me hacían recordar algo: las pantallas azules de Windows.

Comencé a explorar su fisonomía en busca de un botón “Reset” cuando, de repente, empezó a reaccionar. Me dijo: “Perdón, creí ver a alguien en la puerta”. Acto seguido, se levantó y recorrió todos los rincones del restaurante en búsqueda de una persona, tal como el Desfragmentador busca en cada cluster del disco duro.

Me retiré del lugar y fui a un local de comidas rápidas. Allí pedí una hamburguesa, papas grandes y una gaseosa chica, para no agotar los recursos de mi billetera, casi formateada por completo. La chica de la caja me dijo que agregando algunas monedas, me llevaba un yo-yo de regalo. ¡Claro! Como si a mi edad (32) no fuera a sacrificar el importe del autobús por un juguete.

Volví a mi casa caminando y haciendo “el columpio”. Después, practiqué “la vuelta al mundo” y casi me sale, pero en mi infancia yo me inclinaba más por juguetes como el Tiki-Taka, de igual forma que Firefox prefiere a Google a la hora de buscar páginas en la Red.La próxima vez, busco pareja en Internet.

Agregar comentario 16 de Junio de 2008

¿Cuál el colmo de Facebook? (o Facebook se fue de mambo)

Lo reconozco. Tengo una cuenta de Facebook. Todavía no le he encontrado una utilidad práctica, a pesar de que soy consiente de que la redes sociales inundarán internet y quizás en un futuro no tan lejano se pueda hacer en ellas todo lo que la red de redes permita hacer.

Gracias a que Facebook ofrece la posibilidad de que los usuarios que tengan conocimientos de programación puedan crear sus propia aplicaciones, esta red social creció a pasos agigantados. Entre tales aplicaciones, se destaca el “qué x eres tú”, donde x se puede reemplazar por qué actor, actriz, cantante, personaje de cómics, etc., refleja la personalidad del usuario.

De este modo, un usuario cualquiera puede completar un formulario con alguna de sus características, acciones, opiniones, etc. y la aplicación le dirá con que personaje coincide. Pero una de esas aplicaciones ya ha rebalsado del vaso de lo tolerable. O de lo sensato.

En primer lugar, acepté la aplicación que se llamaba “¿qué superhéroe eres tú?” –o algo por el estilo, pues se borró de mi “mini-feed” o caducó, en fin, desapareció–, la cual me dio como resultado que era Superman, debido a mi nobleza y amor por el prójimo.

Una tremenda paparruchada, porque siempre quise ser Batman, debido a que es uno de los pocos superhéroes que tiene algo de verosimilitud. De última, me hubiera gustado ser Spiderman, pues el argumento de que lo picó una tarántula sudamericana me parecía más cercano que el planeta Kriptón. Pero Superman nunca fue de mis favoritos.

Luego apliqué a “¿Qué personaje de ‘Friends’ eres tú?“. Otra decepción. No sólo porque el programa intentó compararme con Ross debido a mi “ternura” (algo que, después de hacer lo de Superman, me convirtió en un ser totalmente despreciable e irascible); sino por su ambigüedad: resultó que también tenía la “chispa” y el “sarcasmo” de Chandler. Una estafa a mano armada.

Pero me ha llegado el summun de este abuso de las aplicaciones de Facebook. Se podría resumir como el peor intento de hacer algo original y a la vez ya hecho. El resultado, algo viejo que no sólo perdió toda su gracia, sino que además es aburrido, absurdo y sin sentido. La nueva aplicación que me enviaron fue: “¿Cuál sociólogo clásico eres tú?“.

Y como toda aplicación de Facebook totalmente idiota, no dudé un segundo en hacer clic y, debido al requisito obligatorio de este programita, tampoco titubeé en enviarle esta pérdida de tiempo a todos mis contactos, para empujarlos a mi misma degradación.

¿El resultado? Resulta que soy Karl Marx, según esta estúpida aplicación pergeñada por algún tonto capitalista con tiempo de sobra para alienar a los usuarios de Facebook con el fin de obtener su plusvalía. Sí, al igual que Facebook, yo también me fui de mambo.

facebook_marx.png

 

7 comentarios 06 de Mayo de 2008

El duro trabajo de buscar trabajo en la web

Internet es una gran herramienta para buscar trabajo. Miles de sitios ofrecen la posibilidad de construir vistos currículos y conseguir empleo con solo algunos clics. Bueno, es muy fácil para muchos, pero no para todos.

Cansado de que las “Crónicas del Internauta” que escribía en la sección Feedback (Q.E.P.D) de la Revista Users salgan en otro foros y blogs, me he propuesto publicar algunas aquí, en mi propio espacio.

Estas Crónicas relatan la dura vida de un geek (léase “Fanático de la Infomática”) que sabe mucho del mundo virtual y de navegar por la web, pero enseguida naufraga en el mundo real.

Espero que las disfruten.


EPISODIO 1. BUSCAR EMPLEODía soleado. Como sucede todas las mañanas, me levanto religiosamente a las 12 del mediodía. Tomo mi desayuno y escucho a mi madre anunciando que la última lata de tomates se ha acabado. Más rápido que una conexión de banda ancha de 5 MB, mi padre me dice: “Ya que no trabajas ni estudias, ¿por qué no vas hasta el almacén a hacer los mandados?”.Esta sugerencia provoca en mí las mismas sensaciones que la aparición de una pantalla azul de Windows y rompe mis planes de jugar al Counter Strike. Mi madre confecciona una extensa lista de artículos, más prolongada que la documentación técnica de Linux, porque no resiste molestarme con una sola cosa, sino que arma un proceso por lotes para agotar la totalidad de mis recursos.

Un rato más tarde, recita con esa voz de mando –que mis oídos padecen con mayor dolor que el chillido de un módem dial-up en proceso de conexión– los artículos por comprar: “Tomates, harina, azúcar, huevos, un dentífrico, velas. Y con el vuelto, cómprate un chicle, así me cambias esa cara”.

Claro, como si un chicle, a mi edad (29), pudiera resetear mi bronca.

LA COMPRA
Compro todos los artículos y vuelvo haciendo globos con mi goma de mascar de sabor cereza, cuando de repente escucho un crujido. Observo detenidamente el interior de la bolsa, y veo que se quebró un huevo dentro de su empaque, un precario envoltorio de papel de diario. Inmediatamente, me imagino la cara de mi padre, enfadado, y con un desbordamiento de pila por haber desperdiciado la comida.

Entro en mi casa, desembalo los huevos y veo que la yema de uno de ellos se ha impregnado en el diario, resaltando una parte del periódico, de igual modo que Google destaca con negrita las palabras que se ingresan en el cuadro de búsqueda. La parte remarcada hace hincapié en un aviso laboral que logra satisfacer mis expectativas de empleo: joven a quien le guste hablar por teléfono, manejo de PC, disponibilidad horaria de 14 a 18.

Perfecto. A mí me encanta hablar, ya que emito más sonidos que un iPod de 500 GB; tengo manejo de PC, sobre todo de Internet y Counter Strike; y el horario es lo bastante holgado como para dejarme espacio disponible para mis otras ocupaciones: chatear, jugar al Counter Strike y chatear mientras juego al Counter Strike.

Llamo por teléfono y consigo una entrevista para el día siguiente. Gracias a la gran responsabilidad que me caracteriza, me levanto ese día dos horas antes del inicio de la entrevista, que está pautada para las cinco de la tarde. Luego de bañarme, me visto con el mejor traje de mi padre, pues si hay algo que me enseñó Windows es a cuidar el aspecto exterior, que siempre oculta un pobre desempeño.

LA ENTREVISTA
La entrevista la paso más rápidamente que lo que tarda un japonés en pasar una pantalla del Super Mario Bros. Comienzo a trabajar y el empleo realmente me gusta: estoy todo el tiempo hablando por teléfono, solucionando eficazmente las dudas de los clientes, del mismo modo que lo hace todos los meses la revista USERS.

Como no ha ocurrido durante toda mi antigüedad en la empresa, es decir, dos días y 47 minutos, mis muñecas (y con ellas mis manos y mis dedos) dejan de responderme cada ciertos intervalos, igual que el sistema operativo.

Consulto al Dr. Max, quien me dice que padezco una enfermedad conocida como Síndrome del Túnel MetaCarpiano, que se debe a las malas condiciones laborales a las que he sido sometido, entre ellas, un escritorio bastante incómodo, una silla poco ergonómica y Windows Me.

Finalmente, me ESC del trabajo, ya que no puedo ejercer CTRL sobre mis manos. La próxima vez, busco trabajo en Internet.

Publicado en Revista Users #186 

2 comentarios 28 de Abril de 2008

Manual de Periodismo de Crónica TV

Crónica TV revolucionó los canales de televisión informativos con sus famosas placas rojas, donde -en teoría- aparecen únicamente aquellos sucesos que cualquier persona debe conocer sí o sí. Y no tardaron mucho en convertirse en un clásico. Pero a veces, el criterio de selección de las noticias y la redacción irónica de los titulares abusan de este recurso.

El sitio Placas Rojas ofrece la posibilidad de crear nuestras propias placas, que tienen un aspecto bastante real y hasta incorporan la clásica banda militar estadounidense “Barras y estrellas”. Pero además, recopila las placas más graciosas y permite que los usuarios voten por las que consideren más originales.

Ahora bien, he tomado varias de estas imágenes y me tomé la licencia de crear un manual de periodismo de Crónica TV. Espero que les guste.

Manual de Periodismo de Crónica TV

CAPÍTULO I. REGLAS BÁSICAS.

Regla I: Ser preciso. Siempre consignar la hora exacta del suceso.


Regla II: Ser preciso II. Siempre consignar el nombre exacto del entrevistado.

Regla III: Exhaustividad. Seguir una historia hasta sus últimas consecuencias.


Regla IV: Neutralidad. Nunca debe jugarse con los sentimientos del público.


Regla V: Entender el contexto. No reducir las noticias a una relación de causa-efecto.

Regla VI: Respeto hacia la víctima. Nunca hay que burlarse de la persona perjudicada en pos de obtener una buena nota.

Regla VII: Lenguaje claro. Los términos utilizados deben ser de fácil comprensión por parte de público.

Regla VIII: Relevancia. Deben descartarse aquellos elementos de la noticia que no aportan demasiada información.

Regla IX: Criterio. No todo es noticia.

Regla X: El porqué de la noticia. Siempre debe indicarse una causa razonable para entender por qué sucedió el hecho.

7 comentarios 30 de Marzo de 2008


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